¿Nos tomamos un café…?


¿Nos tomamos un café…? Me dijo.
¡Si, respondí yo, nos tomamos un café!

Era una tarde gris
y lluviosa de otoño,
en un viejo barrio de aquel viejo Madrid.

Con mi ropa, inapropiada de verano,
yo te esperaba, como siempre,
a la puerta de nuestro viejo café.

La lluvia, como siempre, inesperada,
mojaba mi ropa, mi pelo…….

y la fachada del viejo café.

Y yo como siempre…. sin paraguas,
te esperaba empapada………………..
a la puerta de aquel viejo café.

Y sin yo esperarlo, Él me susurró al oído,
¿Nos tomamos un café?
Yo alcé mi tímida y mojada mirada.

Y me perdí en sus ojos negro…
alegres, dulces… sinceros….
y entonces, sin palabras, le dije….
¡Si, nos tomamos un café!

¡Y se hizo el milagro, amigo!
¡Dejó de llover y salió el sol!
¿Y sabes, amigo?, al entrar….

¡Ya no estaba el viejo café!
¡Todo era nuevo, de colores brillantes!
¡Y sin hablar…Él me dió una rosa roja!
Y había corazones de chocolate,
al lado de la taza de café!

Y sin hablar… yo le dije…
¡Te amo!
Y Él, sin hablar, me respondió…
¡Lo sé!

Por eso, amigo… ya hace muchos años
que no he acudido a nuestra cita
en el viejo café.

El otoño ya no me pilla de sorpresa..
ya no moja mi pelo…
ni la ropa de verano.

Amigo, yo perdí la tímida y mojada mirada,
porque……

Él, aquella tarde, sin palabras,
con una rosa en la mano,

invitó a café a la mujer.

Y desde entonces, amigo….
no he vuelto a ser nunca;

“La que una tarde gris
y lluviosa de otoño,
en un viejo barrio del viejo Madrid.

Con mi ropa, inapropiada de verano,
te esperaba como siempre,
a la puerta de nuestro viejo café.

La lluvia, ya no moja mi ropa,
ni mi pelo………………………….

ni la fachada del viejo café.

Ya no soy yo la que, como siempre,

te espera sin paraguas.

No soy yo la que te espera empapada,
a la puerta de aquel viejo café.”

Será otra amigo, fíjate bien…

Porque mi Madrid ya no es viejo,

esta lleno de sol y colores.

Y cuando cae la lluvia en otoño,

yo camino bajo su paraguas…

y su aliento calienta mi piel…

Ya no tengo frío amigo…

Mis ojos no están mojados de tristeza, amigo…

Él los ha vuelto alegres, chispeantes, negros….

Porque, tu no lo sabes amigo, que pena, son negros.

Porque, tu no lo sabes amigo, que pena, yo soy una mujer..

A su lado lo he aprendido todo…..

Por eso, siempre caminamos juntos

por eso, siempre vamos juntos, a ese preciso café.

Y en nuestro otoño, sale el arco iris, después de la lluvia.

Y estaremos siempre juntos…..

eternamente, con la misma rosa y el mismo café.

cada tarde, siempre, en ese espacio de colores,

que nosotros, con nuestro amor,

hemos creado en el viejo café.

En ese viejo barrio del viejo Madrid.

Yo te doy un consejo, amigo….

coge una rosa roja…

Sal a la calle, acércate al viejo café,

y si la ves en la puerta, dile, sin palabras…

¿Nos tomamos un café?

Y se repetirá el milagro, amigo,

a la puerta del viejo café.

En ese barrio antiguo del viejo Madrid.

Porque nunca faltan las rosas, ni los chocolates.

Y siempre, siempre amigo, si sabes buscarla,

solo entonces, encontrarás a tu mujer.

Autora:

Rosa López (Rosa Padial)

Escrito una tarde de otoño, en Almeria.

Junto a Él. Con una rosa roja…………..Corazones y un eterno café.

IBSN: Internet Blog Serial Number 00-356-975-00

Acerca de rosapadial

Soy pintora, Arte-terapeuta y escritora

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